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Partes: A. J. J. c/ Quispe José Ricardo s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: L

Fecha: 17-jun-2013

Sumario:

1.-Corresponde responsabilizar a un conductor por los daños y perjuicios sufridos por una menor a la que transportaba benévolamente, pues las concretas particularidades del evento revelan con toda nitidez la falta de prudencia con la que obró al emprender una maniobra de giro a la izquierda desprovista de toda señalización, en una calle de doble mano de circulación, interponiéndose en el carril de contramano.

2.-Tratándose de un caso de transporte benévolo, la responsabilidad debe juzgarse por aplicación del art. 1113, segundo párr., primera parte , del CCiv., que se cohonesta con el principio general de la responsabilidad por culpa, aun cuando se invierta la carga de probar.

3.-La conducta efectuada por el demandado para tomar una calle de doble mano, atravesando una Ruta Provincial sin detener su marcha y en presumible estado de ebriedad (a partir de los dichos del testigo), implicó una maniobra de máxima peligrosidad para su persona y para terceros. De esta manera, es posible exonerar de responsabilidad a quien, circulando por dicha ruta, vio interrumpida su marcha en forma repentina por un tercero por quien no debe responder.

4.-Al otorgarse una indemnización por daño moral no se está poniendo un precio al dolor, sino que se trata de otorgar una compensación por un daño injustamente sufrido.

5.-De conformidad con la doctrina sentada en el plenario Samudio de Martínez , todas las sumas reconocidas deben devengar intereses, desde el hecho dañoso hasta el efectivo pago, según la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días, del Banco de la Nación Argentina.


Fallo:

En Buenos Aires, a los 17 días del mes de junio del año dos mil trece, encontrándose reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Sala "L" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil a fin de pronunciarse en el expediente caratulado "A., J. J. c/Quispe, José Ricardo s/ daños y perjuicios" de acuerdo al orden del sorteo la Dra. Flah:

I.- Contra la sentencia de fs. 323/329vta. recurre la parte actora por los agravios que expone a fs. 350/361 los que contesta el codemandado Sandoval y la citada en garantía Provincia Seguros S.A. a fs. 374/377 y estos últimos expresan sus quejas a fs.366/367 las que contesta la acccionante a fs. 370.

II.- En su escrito introductorio, manifiesta el a Sr. J. J. A., quien se presentó por si y en representación de su hija menor A. del C. A. (transportada en forma benévola en el Peugeot) que el día 25 de abril de 1999, siendo aproximadamente las 01.40 horas su hija, por entonces menor de edad, se encontraba a bordo del vehículo Peugeot 505, dominio RDC 606 conducido por René Ernesto Sandoval, el cual circulaba por camino de cintura en dirección a San Justo por la mano lenta. En dichas circunstancias, se produce una colisión con el rodado Renault 19, dominio BEM 612, el que circulaba por Camino de Cintura hacia Morón. Como consecuencia de ello, la menor sufre importantes lesiones por lo que es trasladada al Hospital Interzonal de Agudos, Dr. Güemes para su atención. Reclama los daños y perjuicios sufridos por ambos, intergrados por daño físico, daño moral, daño psicológico, gastos de tratamiento kinesiológico y otros gastos.

III.- Por su parte en el expte. N° 44.850/03, René Ernesto Sandoval manifiesta que en la misma fecha circulaba con el rodado de su propiedad por la Ruta nacional n° 4 Camino de Cintura, en dirección norte-sur a velocidad reglamentaria y respectando las disposiciones vigentes.Al llegar a la intersección con la calle Cisneros, se encolumnó detrás de toda una caravana de automonotores, pudiendo observar que una camioneta que circulaba por la arteria referida en dirección este-oeste se hallaba detenida en medio de las dos manos del Camino de Cintura con el objetivo de finalizar el cruce de la ruta. Sin embargo, señala, que el Sr. Quispe a bordo del rodado Renault 19 BEN inició una brusca e incomprensible maniobra. Refiere que Quispe circulaba también por la Ruta Nacional n° 4 pero en dirección sur-norte, esquivó a la camioneta detenida y dobló en forma totalmente imprudente, hacia la izquierda con la intención de tomar la calle Cisneros, por lo que impactó con la parte delantera derecha contra el frente delantero izquierdo de su vehículo.

Habiéndose dispuesto la acumulación (conf. fs. 87/88 de la causa nº 44.850/03) se dictó única sentencia en ambos expedientes.-

El pronunciamiento de grado condenó en ambos procesos a José Ricardo Quispe -conductor del Renault 19-, a Jorgelina Jara -propietaria- y a su aseguradora Lua Seguros La Porteña S.A. al comprobarse la culpa del primero y considerar la maniobra realizada por el Renault 19 como una gravísima imprudencia, por lo que se desestimó la demanda contra Sandoval y su aseguradora.

El pronunciamiento en "Sandoval." quedó firme y en las presentes la parte actora se queja por no haberse condenado al conductor del Peugeot 505, por el monto reducido otorgado por incapacidad sobreviniente y daño moral, por el rechazo del daño psicológico y su tratamiento y por la tasa de interés. La codemandada Sandoval y su aseguradora se quejan de la forma en que fueron impuestas las costas.

III.- Encontrándose cuestionada la responsabilidad atribuida, por orden metodológico se tratará esta cuestión en primer término.

No se encuentra discutido que Quispe tuvo responsabilidad en el accidente de autos.Sin embargo la actora señala que ambos rodados intervinientes fueron culpables concurrentes del evento dañoso, ya que no se ha acreditado ni probado fehacientemente en autos la culpa total, única y exclusiva del otro coaccionado.

a. No se encuentra desconocido el hecho ni el contacto entre ambos vehículos. Dada la calidad de sujeto pasivo de A. (transportado), como el activo de Sandoval quien ejerció acción respecto de Quispe (ambos conductores), cabe hacer las siguientes consideraciones:

b- Estamos en presencia de una acción personal tendiente a obtener la reparación de los perjuicios derivados de un transporte que podríamos conceptualizar como benévolo, aún considerando las especiales características en que se desarrolló. Se entiende que existe transporte benévolo o de complacencia cuando el conductor de un vehículo por un acto de cortesía y con intención de beneficiar a otro lo traslada de un punto a otro, sin que la persona favorecida con el transporte se obligue a prestación alguna. Son elementos tipificantes del transporte benévolo: 1) la voluntad de trasladar y de ser trasladado; 2) que el traslado sea independiente de toda relación jurídica que vincule al trasportado con el trasportador; 3) el "animus beneficendi" del transportador; 4) ausencia de contraprestación por parte del trasportado. (Cam. Federal de Apelaciones de San Martín, L.L. 1990-E, 453).

c.- Se ha expuesto que la naturaleza de la responsabilidad por el transporte benévolo es extracontractual, de modo que le son aplicables las pautas de los arts. 1109 y 1113 del Código Civil. Y se ha dicho que ello es así porque tratándose de un daño ocasionado "con la cosa", dada la actual redacción del art.1113, a la damnificada le ha sido suficiente probar el daño sufrido y el contacto con la cosa de la cual el mismo devino, desde que el dueño o guardián de aquélla, para eximirse de responsabilidad o disminuir la que se le atribuye, debe demostrar que de su parte no hubo culpa o que la hubo en menor grado, desde que la ley presume que él es el único culpable. (Conf. Trigo Represas, Félix y López Mesa Marcelo "Tratado de la Responsabilidad Civil", Ed. La Ley tomo II, pág. 766).

d.- En este estadio cabe destacar que comparto la posición que tratándose de un caso de transporte benévolo la responsabilidad debe juzgarse por aplicación del art. 1113, segundo párrafo, primera parte, del Código Civil, que se cohonesta con el principio general de la responsabilidad por culpa, aun cuando se invierta la carga de probar (CNCiv., Sala F "Lang, Víctor c/ Camino del Atlántico"(ef:MJJ17501) 25/10/2007, La Ley Online AR/JUR/9873/2007)

El acaecimiento del hecho está acreditado como quedó dicho en el apartado a.En consecuencia me abocaré a analizar la prueba producida a los efectos de desentrañar la mecánica del hecho y la atribución de responsabilidad, basándome en las constancias de esta causa y su acumulado que tengo a la vista.

Es del caso tener en cuenta que el texto del artículo 1113 del Código Civil no permite concluir que la norma no sea aplicable cuando la víctima haya participado en el uso de la cosa riesgosa, ya que lo único que impone para eximir de responsabilidad al dueño o guardián es que aquella haya propiciado el propio daño mediante una conducta culposa. La simple aceptación de ser transportado en una cosa riesgosa, no fractura el nexo causal. ( Conf. C.N.Civ. Sala K, "Aizpin Vianconi, Valeria c/ Akamine Reiko y otro", 22/02/2007, La Ley Online AR7JUR/1758/2007), al encontrarse reconocido que A. del C. A.se encontraba a bordo como pasajera de cortesía en el automotor Peugeot 505 conducido por Sandoval.

Morales, cuyo testimonio obra a fs. 160, declara que venía circulando por camino de cintura al igual que Quispe y al llegar a Cisneros, bajó la velocidad a 0 para poder doblar, lo pasó un Renault 19 rojo que "dobla como viene" que venía rápido y entonces lo embistió un Peugeot que venía. Aclara que antes lo esquivó un colectivo y otros autos que alcanzaron a parar. Señala que las personas del Renault 19 estaban golpeadas y en estado de ebriedad, lo vio recostado en el asiento al conductor, se le cerraban los ojos, y el olor a alcohol que tenían. En cuanto a la velocidad, calcula que el Renault debió pasar a 70 o 60 km (respuesta 3°) .

Resulta veraz relato de Morales, ya que además de ser un testigo presencial, figura en el acta de choque labrada con motivo del accidente -fs. 165- y que resulta ser copia fiel a la original conforme informativa de fs. 166/168.

Contestes con Morales, resultan los testimonios brindados en el expte "Sandoval" por Lago (fs. 182/183) y Arcuri (fs. 184/185).

Los croquis efectuados por el perito -fs. 214- y el testigo -fs. 159- coinciden en la maniobra realizada por Quispe al intentar atravesar camino de cintura.

El perito señala que al realizar la inspección del lugar constató que el tránsito por la Ruta Provincial n° 4 (Camino de Cintura) es intenso, mientras que es muy reducido por la calle Cisneros. Esta característica del tránsito y el trazado del Camino de Cintura determinan que circulando por la calle Cisneros, el cruce del primero es de alto riesgo. Más difícil de ejecutar (en cuanto al riesgo de accidente) es la maniobra que habría realizado el conductor del Renault 19 que circulando por el Camino de Cintura habría girado a su izquierda para tomar Cisneros.La isleta que divide las dos manos del Camino de cintura posee aproximadamente 2 metros de ancho y en consecuencia no existe "dársena" para que un rodado se estacione y espere el momento apropiado para cruzar. También es riesgoso detenerse sobre la mano rápida del Camino de Cintura para esperar el momento oportuno para girar a la izquierda (pericia de fs. 214/220).

La maniobra de giro a la izquierda en arteria de doble mano y más aún de abundante tránsito entraña considerable riesgo, pues se interfiere la circulación de vehículos que lo hacen por la mano contraria y eventualmente en la misma dirección. Por eso es que el conductor que por ella transita manipulando una máquina productora de riesgo, antes de intentar dicho giro debe extremar al máximo las precauciones no desentendiéndose de la actitud de los demás. (Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul , sala I "Vidaguren Ángela Delia c. Álvarez Javier Alberto y otros s/daños y perjuicios, 07/07/2011, La Ley Online)

La conducta efectuada por Quispe para tomar la calle Cisneros (de doble mano) atravesando la Ruta Provincial n° 4 sin detener su marcha y en el estado en que se encontraba implicó una maniobra de máxima peligrosidad para su persona y para terceros.

De esta manera, es posible exonerar de responsabilidad a Sandoval quien circulando por Camino de Cintura -de tráfico intenso-vio interrumpida su marcha en forma repentina por un tercero por quien no debe responder.-

Resulta inaceptable la conducta de Quispe pues hace a las más elementales normas de prudencia esperar a que se produzca una interrupción en el tránsito a fin de realizar el giro a la izquierda sin riesgo para los que conducen por la mano contraria y para el propio automovilista que intenta doblar.

En efecto:las concretas particularidades del evento revelan con toda nitidez la falta de prudencia con la que obró el conductor del automóvil, quien al emprender una maniobra de giro a la izquierda -desprovista de toda señalización- en una calle de doble mano de circulación, interponiéndose en el carril de contramano, certeramente generó con su intervención, un obstáculo imprevisible para la trayectoria del motociclo en el que viajaban los demandantes; todo lo cual ha configurado una actuación omisiva de las diligencias que exigían las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar (Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Lomas de Zamora, Sala II, "Méndez, Juan C. y otra c. Lovey, Marcelo F. y otros", 12/09/2002 , LLBA 2003 , 68 , Cita online: AR/JUR/3459/2002).

Asimismo, tengo en cuenta que Quispe no contestó demanda en los autos "Sandoval." y en los presentes no dio una versión diferente del modo en que ocurrieron los hechos, además de no haber recurrido la sentencia que le atribuyó el 100% de la responsabilidad.

En consecuencia corresponde desestimar los agravios de A., en la medida que intenta extender la responsabilidad por el hecho de marras a Sandoval.

IV.- Rubros indemnizatorios reclamados por A. del C. A.

a. Incapacidad sobreviniente:

La incapacidad sobreviniente es el impedimento o dificultad para el ejercicio de funciones vitales. Implica la pérdida o disminución de potencialidades que gozaba el damnificado, teniendo en cuenta sus condiciones personales. Se pondera en más de lo funcional, pero su origen puede ser anatómico o psicológico o una combinación de ambos (Zavala de González Matilde, Resarcimiento de daños, t° 2 a, "Daños a las personas", fs. 344).

La incapacidad debe ser permanente total o parcial y está constituida por el daño que sufre la víctima en su persona. No se mide exclusivamente en el ámbito laboral sino que se toman en cuenta todas las limitaciones que, como consecuencia del hecho, padece la víctima respecto de sus posibilidades y su vida de relación.Se vincula con toda actividad intelectual, científica, artística o social que le impida desarrollar en un futuro. (Tanzi, Sivia "Rubros de la cuenta indemnizatoria de los daños a las personas" Ed. Hammurabi, pag. 31).

El magistrado estableció por las secuelas físicas la suma de $ 25.000 y desestimó el daño psicológico y los gastos de tratamiento de rehabilitación.

La actora se agravia por entender que la suma otorgada por daño físico es reducida y del rechazo de los restantes rubros.

La pericial médica obrante a fs. 229/231, afirma que A. sufrió traumatismo de la muñeca izquierda con fractura de radio con motivo del accidente de tránsito, realizándole en la guardia del Hospital Güemes una inmovilización con yeso.

Presenta secuelas anatómicas (consolidación ósea de fractura de radio a nivel de la articulación de la muñeca) no repercutiendo funcionalmente ya que todos los movimientos se hallan conservados según examen físico. Agrega que dado el tiempo transcurrido y el examen físico y psicológico-psiquiátrico actual no se considera necesario tratamiento complementario desde el punto de vista kinésico y psicológico.

Las secuelas anatómicas son de carácter parcial y permanente, estimadas en el 10% de la total obrera.

Frente a la impugnación efectuada por la actora, el perito aclara a fs. 256 que no se determinó disminución de la capacidad desde el punto de vista psicológico porque el baremo utilizado para estimar la disminución de la capacidad laborativa ya incluye la secuela anatómica y psicológica.

Agrega que la movilidad de la muñeca izquierda no presenta alteraciones y es simétrica respecto del lado derecho, concluyendo que no se necesita tratamiento complementario kinesiológico ni psicológico.

Al no ser desvirtuadas por otras pruebas la sana crítica aconseja frente a la imposibilidad de oponer argumentos científicos de mayor valor, aceptar las conclusiones de los peritos (conf. Palacio, Lino "Derecho Procesal Civil", tomo IV, pag.720).

Teniendo a la vista el informe pericial he de considerar dado el baremo utilizado y explicación brindada, un monto global por la incapacidad sufrida por la actora.

En consonancia, y articulando lo informado por la perito médico legista, valorando que las secuelas descriptas poseen relación causal con este accidente, estimo exiguo el monto concedido por la sentenciante por incapacidad, por lo cual voto porque se eleve a la suma de $ 30.000 (art. 165 del Cód. Procesal) y se desestimen los agravios respecto a los tratamientos psicológico y kinesiológico.

b. Daño moral:

El Sr. Juez estableció esta partida en la suma de $ 20.000. La actora apeló esta cifra por reducida.

Según el art.1078 Cód.Civil, considero que es un daño resarcible, que no está encaminado a sancionar el autor del hecho, sino a reparar los padecimientos físicos y morales que debió soportar el damnificado como consecuencia del mismo, procurándole una especie de satisfacción o compensación.

No es fácil traducir en esta suma de dinero la valoración del dolor, sufrimiento, molestia, angustia o temores que padece la víctima. Sólo ella puede saber cuánto sufrió, pues está en juego no solo sus afecciones íntimas, sino sus vivencias personales.

No existen unidades o patrones de medida para estimar pecuniariamente la reparación del daño que más que estrictamente moral, alcanza la esfera extrapatrimonial de la persona.

Al otorgarse una indemnización por este concepto, no se está poniendo un precio al dolor, sino que se trata de otorgar una compensación por un daño injustamente sufrido (Orgaz Alfredo Conf."El daño resarcible, pag 187", Brebbia Roberto "El daño moral" nº 116).

En consonancia con lo expuesto supra, considero que la suma otorgada por el rubro en cuestión resulta reducida en atención a los padecimientos sufridos por Analía A. para elevarla a la suma de $25.000.

V.- Intereses:Los intereses se fijaron en una tasa del 8 % anual desde la producción del daño hasta la sentencia y a partir de allí a la tasa activa establecida en el plenario "Samudio de Martínez". La actora cuestiona estos intereses sosteniendo que dicha tasa debía fijarse desde el hecho dañoso.

Adhiero a la doctrina sentada en el fallo de esta Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil en los autos "Samudio de Martínez, Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y perjuicios", del 20 de abril de 2009, por lo que entiendo que todas las sumas reconocidas deben devengar intereses desde el hecho dañoso (25 de abril de 1999), hasta el efectivo pago, según la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días, del Banco de la Nación Argentina, VI.- Costas:

La codemandada Sandoval y su citada en garantía Provincia Seguros S.A. se quejan de la forma en que han sido impuestas las costas. Refieren que la demanda se rechazó a su respecto y que debieron ser impuestas también a la actora y a los demandados vencidos.

Dada la forma en fue establecida la responsabilidad, estimo que las costas deberán ser soportados sólo por los condenados Quispe, Jara y su citada en garantía.

En la medida que el damnificado por el accidente protagonizado por otros no está obligado a investigar la culpabilidad en la producción del hecho, y puede demandar a todos y cada uno de los participantes, resulta una circunstancia que impide que sean soportadas por el damnificado. De ahí que es razonable que aun las devengadas por la demanda que no prospera, sean a cargo de los que fueron considerados únicos responsables del accidente, que son los realmente vencidos (art. 68 del C.P.C.C.). Con este alcance corresponde hacer lugar al agravio vertido.

Por todo lo expuesto, voto por confirmar la sentencia de primera instancia, salvo en cuanto al monto de la incapacidad sobreviniente a favor de A. del C. A.que se eleva a $ 30.000 y el daño moral a $25.000, que devengarán intereses según lo señalado en el punto V. Las costas que se imponen en la forma dispuesta en el considerado VI. Las costas de alzada son a cargo de los demandados Quispe y Jara y su citada en garantía (art. 68 del Cód. Procesal).

Por razones análogas a las expuestas por la Dra. Flah, la Dra. Pérez Pardo vota en el mismo sentido.

El Dr. Liberman dijo:

En punto a la responsabilidad, adhiero a la propuesta de mi querida colega preopinante aunque estimo que la responsabilidad del trasportador benévolo no es extracontractual.

He quedado en minoría en lo referente a la tasa de interés aplicable. Es así que, sin variar mi criterio general al respecto, como la suma de capital más intereses no implica un enriquecimiento indebido de la actora, voto adhiriendo en un todo, incluso en lo referente a tasa de interese.

Con lo que terminó el acto.

LILY R. FLAH

MARCELA PEREZ PARDO

VICTOR FERNANDO LIBERMAN

Buenos Aires, 17 de junio de 2013.

Y VISTOS: lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el tribunal decide: confirmar la sentencia de primera instancia, salvo en cuanto al monto de la incapacidad sobreviniente a favor de A. del C. A. que se eleva a $ 30.000 y el daño moral a $25.000, que devengarán intereses según lo señalado en el punto V del voto de la Dra. Flah. Las costas que se imponen en la forma dispuesta en el considerado VI del voto de la Dra. Flah. Las costas de alzada son a cargo de los demandados Quispe y Jara y su citada en garantía (art. 68 del Cód. Procesal).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Firmado: Lily R. Flah, Marcela Pérez Pardo y Víctor Fernando Liberman.

Jorge A. Cebeiro

Secretario de Cámara